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10.9.09

¿Querida Sara?:
No, no me gusta, te conozco demasiado para esta.. mierda de introducción.
¿Cariño? ¿Amiga? ¿Alter ego? No, joder, no sé cómo empezar.

Es igual, sabes quien soy.
... ¿O no? ¿Te has olvidado? Dime que no, que aún queda algo de mí en ti. No me preguntes por qué acudo a ti, es absurdo, tú lo sabes. Pero empecemos por... ¿el principio? (¿de qué?). No sé, déjame una vez más que lo intente. Una-vez-más.


A veces pienso que simplemente soy puñetera por naturaleza. Realmente, soy una manipuladora nata. Me aprovecho (digamos almenos a mi favor, que inconscientemente) de la gente según me conviene, como si mi amistad, cariño y amor fueran por temporadas, por rachas.
No consigo enamorarme incondicionalmente de nadie, y no sé ni si llamar a la pareja que estuvo conmigo un año <<mi primer amor>>
(Por dios, ¿para eso te escribo? ¿para estas chorradas? tendría que dejarlo aquí...).

Joder, ¿de verdad le quise? ¿por qué lo superé al día? ¿Por qué esa terrible liberación y mi culpa por ello?
Recuerdo ahora la frase de Nubosidad variable <<A nadie se le deja de querer por sus defectos, sino porque descubres que no te interesa interpretarlos ni comprenderlos.>>, y eso me pasó. Ni más, ni menos. A ti no te hace falta explicaciones de esto, ¿verdad?
(No, claro que no.)
Acabé por no querer saber nada de él, y si corté antes de entorpecerlo todo más, fue porque quería almenos recordar que en su día, hubo pedazos de algo parecía ser bonito y donde parecía haber felicidad.
(No. ¿Por qué digo parecía? Le quería. No. Le necesitaba. ¿Por qué?)
Parece como si nadie fuese suficiente para mí, que yo me creo demasiado -dicen los que me llaman egocéntrica- pero en realidad ¿soy yo suficiente para alguien? definitivamente: no.
No desprendo calor.
No invito a la gente a que se acerque a mí.
Soy como un gato, soy uraña, me quiero demasiado y me desprecio demasiado, también.
Quiero lo que no tengo y rechazo lo que me pertenece, lo dejo escapar y me atrae cuando no lo tengo.
Luego lloro, me lamento, lo paso mal cuando alguien se va de mi lado.
(¿Quién querría estar a mi lado? Yo no lo haría, seguro -digo frunciendo el ceño-.)

Entonces... ¿Qué quieres? ¿Qué buscas? ¿Por quién se mojan tus pestañas? En junio eras feliz, y en mayo. ¿Qué pasó? ¿Qué te falta? Al fin y al cabo, yo soy alguien que no te importa lo más mínimo, soy lo que tú eres, dependo de ti.
¿Por qué no vuelves conmigo, hoy, por ejemplo? ¿Cuando dejaste de ser tú? ... ¿Tú?
¿QUÉ QUIERES, SARA?
¡¡¿¿QUÉ QUIERES??!!


No espero que nadie lo entienda. Y si no, un premio para ellos. ¿Quién es Sara? ¿Quién escribe? No entendí nada.

1 comentario:

  1. Yo no me encuentro a mi mismo donde me busco, me encuentro por sorpresa cuando menos me lo espero.

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