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7.2.10

Aún no sé bien cómo explicarlo. Bueno, qué coño, sí que sé. Pero... ¿cuántos meses hace ya de eso?... ¿Dos?, ¿tres? -¿Por qué tengo tan mala memoria?...-.
De las 24 horas de ese día, sólo recuerdo el despertar y salir al balcón, ese olor a café y detergente que lo invadía todo, y que me había tomado a mi como prisionera de sensaciones.

Sonó el teléfono, interrumpiéndolo todo, como siempre. Lo cogí con tranquilidad. Oh! Y ahora recuerdo algo más, el gran silencio que invadió la sala. ''La calma antes de la tormenta'', como se suele decir.
- Quiero que algún día llores todo lo que no me has sabido querer.
Y colgó.

Lo peor no fueron las palabras, ni el tono de rencor (de ese que tiene pinta de no irse nunca) de quien hablaba, si no que no he querido a tanta gente, que nunca adiviné quién podría ser.

5 comentarios:

  1. Me encanta!! especialmente el final, no he querido a tanta gente...

    Besos

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  2. Que triste, ¿no? El amor es lo que tiene, es muy traicionero y en ocasiones puede hacer mucho daño, sobre todo si no es correspondido.

    Un beso :)

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  3. Aunque a veces me pregunto si aquella llorera que me pegó cuatro semanas después sería, en efecto, todo lo que le quise. Fuera quien fuera.



    (mimo,
    encanto)

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  4. uf... que imágenes, me quedé con el olor a detergente y café... muy sepia tu escrito. Me gustó

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  5. me gusta muuucho ese final señorita, le da otra dimensión a tu minirelato

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